Si vives en el 2018 y estás conciente del mundo hace al menos 20 años, sabrás que los expertos han catalogado a un momento histórico de Chile en la TV “época dorada de las teleseries”. Aproximadamente desde que Lost pasó, el mercado de las series en el mundo solo se ha ido superando en calidad y quedarse una tarde terminando la última temporada de Love que acaba de salir en Netflix es un panorama socialmente aceptable y para nada mirado en menos.

Pero por muchos walteres whites y daeneris tangarien que tengamos ahora en la tele, estas súper producciones jamás tendrán lo que nosotros tuvimos hace casi 20 años: un fenómeno capas de dejar hablando Romané a un país entero.

Si rondas los vientitreinta o más y viviste en Chile durante el 94, como todo chileno podrás responder tres preguntas esenciales: ¿marraquetas o hallulla?, ¿dónde estabas para el terremoto? Y ¿veías las del 7 o las del 13?

Sí veías las del 13, no sé porqué leíste “la era dorada de las teleseries” y pinchaste creyendo que íbamos a terminar hablando de ¿Cerro Alegre? ¿Marparaíso? ¿Eclipse de luna? chuuta. Saludos cordiales a los que alcanzaron a ver los 3 capítulos que duró Santiago City en Megavisión mucho que ver.

EL COMIENZO

Se habla de la Era dorada de las teleseries a 10 años de producciones en TVN, donde tres nombres claves serían los responsables de esta época histórica: Cecilia Stoltze, como gerenta de producción, y Vicente Sabatini y María Eugenia Rencoret en la dirección. A pesar de que Sabatini llevaba dirigiendo un par de proyectos en TVN, el éxito innegable se comienza a percibir desde Estúpido Cupido, teleserie adaptada de una producción brasileña del mismo nombre y pone en los protagónicos a Claudia Di Girolamo, Pancho Reyes, Carolina Fadic y Álvaro Rudolphy. En el 95, Estúpido Cupido ganó 3 APES en sus principales categorías.

EL ORIGEN DEL SABATINIVERSO Y LOS INGREDIENTES CLAVES

Hay una explicación del porqué de esta época, y como un chef que prepara un plato de esos que uno ve en Chef’s Table, Vicente Sabatini escoge muy bien los ingredientes para el éxito. Primero: en esta época, los grandes actores no estaban haciendo cine, algunos de ellos habrían incursionado en algunas cintas y algunas de ellas serían tan exitosas como El Gringuito, pero los pesos pesados en ese momento estaban en el teatro. Nombres como Alfredo Castro, Héctor Noguera, Ana Reeves, Tamara Acosta, José Soza, Anita Klesky y muchos más vienen desde el mundo de las tablas. Allí es dónde Sabatini encuentra a los casi desconocidos nombres que luego transformaría en superestrellas de las teleseries.

Otro de los ingredientes principales que el artífice de esta era pone en la olla, fue contar la realidad tal cual es. Con tonos representativos y populares, que lograrán identificar al chileno promedio poniendo la lucha de clases como foco permanente sincerando la realidad del pueblo chileno.

El sazón final del plato era la locación. En un momento estábamos en Isla de Pascua aprendiendo rapanui, y al otro en Chiloé mi chico, Mejillones, Pucón o Humberstone. Nos mostraban la verdad de un país apelando al orgullo local.

LAS TELESERIES

Permítanme una licencia, y ya que mencionamos a Estúpido Cupido, vamos a partir con una de mis favoritas: SUCUPIRA. Porque Sucupira es muy importante, tan importante que es una de las pocas producciones en tener su propio spin-off.

Durante el primer semestre de 1996 llega a las pantallas de TVN. La historia de un pueblo que cuenta con la desgracia de tener un alcalde sinvergüenza y mujeriego, cuyo único gran objetivo es inaugurar el cementerio del pueblo pero un solo problema lo impedirá. Nadie se muere.

Sucupira nos dejó a Federico Valdivieso, y que cada vez que Tito Noguera salga en la tele alguien hace algún chiste relacionado a su personaje interpretando al edil; a Pablo Schwartz con el eterno apodo de Juan Burro, a la mujer del mar, A LA OLGUITA MARINA, a hermanitas Lineros, al Primo Renato y su Agua de la Vida interpretado por el espectacular Mauricio Pesutic y al Diógenes de Pancho Melo. Por eso les digo que Sucupira era importante.

Otras producciones importantes dentro de esta época gloriosa pasada a pan con palta y leche con chocolate después del colegio, son: Oro Verde, Iorana, La Fiera, Aquelarre, Romané, Santo Ladrón, Pampa Ilusión, Amores de Mercado, El Circo de las Montini, Purasangre y Los Pincheira

AMORES DE MERCADO

Aunque Sabatini ya nos había enseñado todos los idiomas posibles de aprender en Chile, y mostrado desde una minga hasta un moai sumergido, el gran hito en esta época es un poroto en el bolsillo de la gran Kena Rencoret. Amores de Mercado cuenta una historia que parece familiar, pero que sus personajes y su guión la llevaron a convertirse en la teleserie más vista de la historia del people meter en Chile promediando 46,7 puntos de rating durante los 5 meses que estuvo pantalla. El fatídico desenlace donde vemos a Pelluco sucumbir ante un disparo del exministro Cruz-coke alcanzó los 64 puntos de rating, por lo que se estima que al menos 5 millones de personas estuvieran llorando frente a la pantalla esa triste tarde, un tercio de la población total de año 2002.