Vivimos en tiempos difíciles y si bien internet nos regala la posibilidad de tener en la mano toda la información del mundo, no es suficiente para saber, por ejemplo, qué quieren decir los ingredientes con nombres complicados como acesulfato k, benzoato de sodio o el amarillo crepúsculo del tremendo suflito que me estoy comiendo. Por eso nos crearon una ley de etiquetado.

Esta ley ha provocado un cambio positivo en la forma de alimentarnos, pero quienes seguramente no lo ven de este modo son la impresionante cantidad de personajes que se ganaban la vida siendo el rostro de nuestros productos azucarados y saturadamente grasosos, los cuales seguramente hoy se juntan a patear piedras afuera de las ruinas de Mundo Mágico.

¿Qué pasó con todos los personajes y rostros de nuestras golosinas y que hoy la ley de etiquetados mando a erradicar?

LOS MONOS DE LOS CEREALES

Si hay que partir por algún lado, que sea por el desayuno. El desayuno es la comida más importante del día así que bueno, eso. Mirando hacia atrás, se nos hace extraño que un tigre muy simpático nos dijera que para “mostrar el tigre que eras” debías empezar tu mañana con el rico sabor de, básicamente, dos tazas de azúcar con leche.

Si han visto alguna vez documentales sobre el azúcar, sabrán que es súper mala. Si no los han visto, sabrán que no hay cosa más buena que cualquier cuestión con azúcar. El asunto es que ahí estaban: un tigre, un elefante, un perro nihilista con ganas de comer chocolate para morir, un tucán, un oso en traje de astronauta y un par más de animales diciéndonos qué desayunar.

Todos estos monos siguieron sus carreras en el extranjero. Por ejemplo, el oso de Estrellitas lo cambiaron como 3 veces. Dicen que el primero terminó trabajando en el circo de los Tachuelas y después se lo llevaron al Buin Zoo cuando un grupo de animalistas liberó a los animales desde la reserva ilegal de animales de los Tonys. Esa es la historia que escuché yo, en una de esas quizás no es tan real.

Quiero hacer un par de menciones especiales a dos conejos que dieron cafa hasta el final. El conejo de Trix, que luchó contra la discriminación por ser conejo durante años, donde se le negó la prueba de producto aún siendo el rostro oficial del producto que publicitaba. Y por otro lado, el conejo de Nesquik, que sacó un cereal en forma de bolitas pequeñas color café que, extrañamente, parecían cacuca de conejo.

LOS MONOS DE LOS KAPO

Acá hay un ejemplo de que no todo está perdido. Los monos de los Kapo como ya he dicho en otras ocasiones, fueron protagonistas de algunas de las mejores promos de los 90. En el proceso, los cambiaron varias veces, siendo uno de esos cambios una suerte de versión animé de los 5 personajes, en respuesta a la tendencia de esa época, pero que resultaría ser un total fracaso. En el regreso a la clásica pandilla se les sumaría Jerry Durazno -un sabor pésimo del que nadie quiere hablar- y también esa bebida azul de Kapo que hicieron una vez que tenía sabor a “chicle” pero era como tomarte un cortito de Poet multisuperficies. Realmente una mala idea.

Con el regreso 2018 de la pandilla Kapo llegó también una interrogante ¿Dónde está Zico Limón? ¿aquel que todos recordamos por ser seco pal balón? Nadie sabe. La cuenta oficial de Kapo responde con elusivas pero la verdad es una; Zico Limón se reveló contra el capital y se fue a encontrar consigo mismo al sudeste asiático.

LOS MONOS DE LOS SUFLÉ

Antes de que los sellos llegarán a nuestros suflitos, ya habíamos visto desaparecer a los personajes de los suflés.

Primero nos quitaron las promos, y los tazos ya no se encontrarían más al final del paquete de tus golosinas. Luego los personajes fueron desapareciendo uno a uno. El último en irse sería el gato del Gatolate, aunque previo a eso Filito y su tropa ya habrían desaparecido ante los ojos pasivos de un ingrato país que les cerraba las puertas en la cara, y los invitaba a la angustiante vida de vivir en cesantía para siempre.

Uno que dió la pelea hasta el final fue el señor de bigotes de los envases de Pringles. Dicen que si levantas el sticker que pusieron sobre su cara en los envases lo puedes ver enojado, pero con un pequeña lágrima que baja por su mejilla.

LOS MONOS DE M&M

Hasta ahora hemos hablado de animales con características humanas, grupos de personajes amigables con lentes y ganas de hacer deporte, y alguno que otro conejo coprofílico. Lo que tienen en común esos personajes es que son buena onda, y pocas veces se les ve consumiendo el producto que publicitaban. Lógico, sobre todo si te pones a pensar que por ejemplo Willy Piña era una piña y te trataba de vender un producto hecho de piñas (aunque está bien difícil que el Kapo de piña tenga realmente algo de fruta).

Por otro lado, están los niños de M&M que ligeramente comían otros M&M durante los comerciales. Me recuerda a las mascotas de locales de comida que son completos o churrascos, y con una sonrisa de oreja a oreja nos invitan a comernos a sus familiares. Los personajes de M&M iban un poco más allá, y se comían a su propia especie frente a nosotros.

Desaparecieron de Chile, pero siguieron comiendo de sus propios hermano en todos los otros países donde se permite el canibalismo entre chocolates.

LOS MONOS DE LAS BEBIDAS

Fido Dido debe ser el personaje más cool que haya visto una marca, después de Chester Cheetah. Por ahí Pepsiman tuvo un juego, pero no fue tan conocido como Fido Dido. Aunque Fido no fue concebido por 7Up, fue el rostro de esa gaseosa por muchísimos años transformándose en un icono de la moda.

Otros un poco menos cool eran los osos polares de Coca Cola, que es imposible pensar en ellos y no pensar también en navidad (¿o sólo soy yo?). No eran cool pero sí eran muy tiernos, y todo el merchandising en torno a ellos también lo era. Además tenían nieve y como acá nieva poco, igual rico.

Los que no son tiernos son los marcianos de Bilz y Pap. Este par de marcianos tuvo mejor suerte, porque mientras se gestaba esta ley de que ningún personaje podía publicitar productos con azúcar, esta gaseosa ya tenía un versión sin azúcar para darle rienda suelta al par de marcianitos 100% reales. Qué se vayan todos y que vuelva Fido y Chester no más.

UN OSCURO FUTURO

La obesidad es súper mala, que la nostalgia por estos monos no nos haga odiar los cambios en la nueva conducta alimenticia que nos han metido a la fuerza. Al final es una cosa buena. Filo con que los cabros chicos que crezcan hoy no sepan quién es Filito, pero se sepan todos los bailes del Fortnite. Al menos hay salud.