Hoy en día, para el joven milenials es cada vez más difícil sobrevivir en esta sociedad. Porque suben las paltas pero los sueldos na que na. Por eso es cada vez más común para los jóvenes el no cumplir con lo que una sociedad heteronormada como la nuestra espera, y posponer o derechamente decidir no traer más niños a sufrir a este mundo al que no le quedan más de 60 o 70 años de vida. Y ante este escenario muchos necesitan sentir algo más. Por eso la opción de adoptar un gatito, mascota perfecta para los 30 metros cuadrados de departamento que nos alcanza para arrendar, se vuelve recurrente.

Si ya tienes un gato, y llevas tiempo viviendo con un gato, hay una pregunta que quizás nunca te has hecho pero seguro que leyendo estás líneas podrás responder: ¿Tengo un gato o un gato me tiene a mí?

1- Él/ella decide entre qué horarios se realizan actividades en el hogar

Si estás escribiendo algo importante en la computación, y el cuchito cuchito se acuesta sobre el teclado, se acabó tu hora del ciber. A pagar los disketes que usaste, son 350 pesos por los 15 minutos que alcanzaste a estar en Fotolog. Si no tiene los 350 me paga con unas caricias. Lo mismo si estás tratando de leer un libro, de aquel autor de moda que no voy a mencionar, pero todos aquí sabemos a quien me refiero. Vaya qué buen libro ja ja, la literatura. Bueno, si se sube sobre tu libro no solo él/ella es quien manda, tampoco te respeta.

2- Él/ella decide si puedes seguir con tu día o te quedas en la cama para siempre

Estás en la cama esperando a que termine el último episodio de Brooklyn Nine-Nine (buenísima serie). Andy Samberg hace esa cara de Andy Samberg que siempre hace y cuando te estás riendo aparece el gatito. Lentamente, como si fuera a cazar algo, empieza a tantear terreno con sus patitas peludas. Te mira para ver si te diste cuenta que se está subiendo sobre ti, actúa como que no lo hiciste. Termina de acostarse completamente sobre ti y cuando se guarda las dos patitas de adelante significa que vas a tener que terminarte la temporada de Brooklyn y ver a Andy hacer su cara en un loop infinito.

3- Todos sus miaus son mandoneos

Si vieron el Mundo del Profesor Rossa antes de que se pusiera de los ordinarios y se diera un lujo, sabrán que los gatitos y las gatitas no maúllan entre ellos. Sólo hacen sus miaus para comunicarse con los seres humanos.

Si estás en el nivel de que sabes qué es lo que quiere tu gato dependiendo del tono del maullido que hacen es porque te tiene completamente amaestrade. Uno de mis gatos, el Billy Banana, tiene la pasión de tomar agua del lavamanos del baño. Cuando me paro de la cama el me guía al baño, maúlla si la tapa no está abajo, se sube al baño y luego al lavamanos. Cuando doy el agua, si la cantidad de agua que dejé dando no le gusta, comienza a arañar despacito la cortina de la ducha. Lo hace un par de veces hasta que el flujo de agua de acomoda a su paladar. Como podrán leer en este ejemplo, mi gato me tiene a mí.

4- La hora de comer la maneja él/ella

Suena la alarma del teléfono, pero 35 segundos antes una pata peluda en la cara te estaba avisando que tenías que levantarte. Te olvidas del placer de posponer 10 minutos más esta inevitable salida de la cama porque al parecer tu gato sabe que si no llegas a la hora no habrá sueldo, y sin sueldo no se para la olla y se acaban las latitas de comida húmeda que los vuelve locos (estoy seguro que le echan como cocaína felina).
Entonces, te levantas a su orden y comienza a caminar contigo hasta donde está su plato, que sigue lleno pero él necesita que te levantes temprano y lo acompañes a comprobarlo, porque de otra forma el desayuno solo será delicioso y no delicioso junto a un toque de tu miseria.

Si sientes que alguna de las escenas expuestas anteriormente se ajustan a la realidad de tu relación con el felino del hogar, entonces has perdido total autonomía de tu ser y tu alma le pertenece. Pero hey, quién dijo que eso era malo, es bacán.