Por Pascale Verhasselt.

Frente a un mundo cada vez más globalizado, violento e inundado de información, un grupo ha descubierto cómo alzar la voz frente a problemáticas sociales mientras realizan una actividad que les apasiona. Esto se llama Craftivismo y es una forma de activismo por medio del oficio manual. Se trata de una forma artística de expresar las inquietudes humanas, personales y colectivas, mientras se crea una fuerte comunidad. 

El origen del craftivismo nace de la combinación de las palabras craft y activism, pero su definición sería algo así como activismo a través del oficio, o de manera más poética, activismo hecho a mano. Una forma de activismo que cobra vida por y gracias al oficio manual y que, derrumbando la idea de que este mismo es pasivo y benigno, logra convertirse en una poderosa herramienta de protesta. Una herramienta que funciona porque nace por medio de la creación artística y de la colaboración.

A pesar de que este término no es nuevo, es hace poco que lo hemos visto convertirse en tendencia, principalmente debido a la vitrina digital que han tenido varios de sus expositores, especialmente con el auge del movimiento feminista. Además, también existe un mayor interés por parte de las personas por aprender nuevas técnicas manuales que antes se adjudicaban a nuestras abuelas y eran conocidas como las “artes domésticas”. Sin duda un arte que viene a reivindicar no sólo problemáticas sociales sino también reposicionar el oficio como actividad contemporánea.

En Chile, existe una multitud de artistas y artesanos que utilizan sus manos y su creatividad para educar, protestar, denunciar, o simplemente para alzar la voz sobre temas relevantes a través de una nueva manera de protestar y colaborar.

MELINA RAPIMÁN
@melinarapiman

Fue en un momento muy estresante de su vida que la llevó a estar enferma en cama, cuando Melina Rapiman descubrió el mundo de la lana y se obsesionó con aprender cada técnica de tejido. Con un pasado de ilustradora y de creadora de fanzines, bordar fue lo que estaba buscando para mezclar sus dos pasiones: el dibujo y el bordado. Y así entre puntadas fue que empezó a practicar el feminismo uniéndose a distintos colectivos y se dio cuenta que a través del oficio manual se podía generar y transmitir un discurso. Cuando su trabajo empezó a tener mayor visibilidad, entendió que esto era lo que realmente tenía que hacer y así comenzó a dar clases de técnicas textiles y bordado y se dio cuenta que, gracias a su característica intuitiva, bordar permitía a las personas tratar distintos temas y expresarse de manera natural. Además de ser craftivista, Melina crea objetos portables, como los llama ella, que resultan del trabajo experimental del cruce entre arte y artesanía, trabajo que la llevará pronto a Roma a exponer sobre la migrancia mapuche.

ELEONORA PARDO
@aldeapardo


Eleonora Pardo es diseñadora de profesión y se encontró con el lettering, el arte de dibujar letras, por casualidad. Al principio lo aprendió de manera autodidacta desde Youtube y luego tomó un taller para perfeccionarse. Con esto descubrió una pasión y un oficio que la ha mantenido ocupada desde hace 3 años. Gran parte de su historia craftivista tiene que ver con Instagram, plataforma que le mostró originalmente este nuevo mundo, que luego usó de vitrina para sus trabajos y que hoy le ayuda a mostrar su proceso de “nueva feminista”, como lo llama Eleonora, y a comunicar los temas que ella juzga relevantes como lo son el feminismo, el empoderamiento y la aceptación de uno mismo. También cree que hay que respetar a las letras porque estas son potentes medios de comunicación, y donde el mensaje es mejor recibido, entendido y compartido si el producto final está bien hecho y es llamativo. Y con esa misma idea, cree que pueden cambiar puntos de vista, educar, y canalizar un mensaje colectivo y de esta manera generar cambios y reflexiones.

JO JIMÉNEZ
@jojimenez


Luego de estudiar arte Jo Jiménez se encontró con un panorama desesperanzador donde no podía vivir de su arte. Empezó ilustrando mascotas con su técnica favorita, la acuarela, y por casualidad se topó con un nuevo nicho que jamás hubiese pensado y que para las personas que le hacían encargos se transformaba en una especie de terapia. Gracias al apoyo de su hermana, la creadora del blog Twin Birds, se atrevió a usar su Instagram como vitrina para su trabajo y su arte, al mismo tiempo que empezó a conectar con otros artistas y a hacer distintas colaboraciones, lo que le dío mayor exposición. Así, aprendió a bordar y a través de este oficio, fue explorando distintos ámbitos y formatos artísticos, lo que a su vez la llevó a descubrir nuevas maneras de expresarse. Gracias al bordado también descubrió una nueva comunidad donde la colaboración es fundamental, por eso mismo la ilustradora es muy abierta a enseñar y hoy imparte “el taller que le hubiese gustado tomar en la universidad”. Asimismo, cree que el artista tiene una responsabilidad social, y que además es necesario apoyar a los artistas emergentes, crear comunidad, aprender de sus pares que admira e inspirar al resto, siempre respetando el trabajo ajeno y el propio. Por eso es consecuente y colabora con distintos proyectos como el blog Cosio Bordao Tejio y con Fundación Julieta, entre otros.

CAMILA VILLOTA
@littlecalpurina @littlepoemas

 
Camila Villota encontró en el collage un lenguaje para canalizar su dolor, y así cortar papeles y componer se transformó en una catarsis que, a través de Flickr, fue generando cada vez más adeptos que se identificaban con sus mensajes. Esto la llevó a ilustrar para expresar lo que siente, piensa y vive. A esta exploración emocional le siguieron sus micropoemas y su pintura. Esto va de la mano con su inquietud por impactar de manera positiva el medio ambiente y sus relaciones. Por eso fue que empezó a incluir en su trabajo sus rituales personales que la ayudan a sobrellevar la vida diaria y fue como nacieron sus meditaciones ilustradas, cuyo propósito es transmitir como vivir una vida más feliz y empoderada. Lo que para Camila es muy importante, así como lo es poder expresarse y comunicar libremente sus pensamientos, experiencias y sentimientos y que se ve reflejado en la comunidad que ha construido en sus redes sociales.

TRINIDAD GUZMÁN
@holaleón @cosiobordaotejio


Trinidad Guzmán es una artista, parte del duo Están Pintando, el colectivo que pinta murales de gran formato, y la creadora del blog Cosio Bordao Tejio, que nació como un espacio para recopilar todo lo que a ella le gustaba pero que no existía en su idioma. Empezó a bordar de manera autodidacta y con el autoprejuicio de no manejar bien la técnica. Pero fue este miedo lo que la llevó a desarrollar un oficio más libre e intuitivo y a su vez empezó a enseñar a los que se interesaron en su enfoque textil. Así se dio cuenta que había que refrescar la técnica y que este arte manual no tenía por qué estar ligado a las abuelas o al arte precolombino, y que era necesario derribar el prejuicio del bordado para revalorizarlo como arte textil. Para Trinidad, esta técnica es una manera de potenciar el empoderamiento femenino y creativo a través del lenguaje bordado. Por esto mismo es que no cree que sea una moda, sino un arte que está viviendo un renacer y una evolución.

MARINA MATIJA
@marinamatija
Mariana es una craftivista colombiana cuyo blog cualquiercositaescarino.com, está dedicado a crear una intersección entre sustentabilidad y educación, y difundir un estilo de vida sostenible a través de la expresión creativa. Para ello creó una serie de talleres y cursos online para todos los que quieran aprender cómo mejorar su huella en el planeta y tener una vida más sustentable desde su propia experiencia. Como defensora del craftivismo, Mariana apunta a abrir la visión sesgada que se tiene del activismo, donde las opiniones y creencias muchas veces, se expresan a través de la manifestación pública y violenta. También sabe que dentro de sus creencias pueden haber inconsecuencias, por lo que ella practica un “activismo imperfecto” que define como un proceso de aprendizaje que no busca la perfección, porque esta es prácticamente imposible, y donde se debe aprender a vivir en paz con las áreas grises.
Junto a Trini Guzmán, crearon Activismo Bordado, una clase que une ambos mundos, y donde invita a las alumnas a bordar lo que se dirían a ellas mismas, ya sea una frase de aliento o empoderamiento o algo que enaltezca sus creencias, este mensaje se verá reforzado con cada puntada de la cuidadosa construcción que requiere el bordado y que luego invita a un diálogo.
Ambas concuerdan que esta es la manera de generar un activismo constructivo y amable, y que para hacer cambios y tener convicciones es necesario preguntar (se), educar (se) y generar interrogantes. Es así como el bordado pasa de ser un pasatiempo a abrir una puerta a la reflexión que a veces puede resultar incómoda, pero exponen interrogantes que están más latentes que nunca.

CONSTANZA & PIA ÁLVAREZ
@joyaplastica


Pía y Constanza son parte de la empresa familiar que creó su madre, artista visual que trabajaba con bolsas para hacer sus obras, y que dio origen a Joya Plástica. El primer paso fue descubrir el gran potencial de transformación que tenía este material y luego las ganas de llegar a impactar a otros con el arte y crear un objeto artístico de uso diario. Así fue como, tras ensayo y error, crearon este emprendimiento de joyas de autor sustentables, donde por medio de procesos que incluyen calor, le dan una nueva vida a la bolsa de plástico y elevan lo que sería un desecho a un producto deseable, lo que se llama upcycling. De esta manera, las hermanas reciben bolsas de plástico y las convierten en accesorios únicos con una historia cuyo trasfondo les otorga un valor agregado. También practican el comercio justo, donde cada pieza está hecha a mano con la ayuda de artesanos locales, agregando sentido y diseño al objeto y potenciando su origen.Pero no son las únicas que hacen upcycling, ya que existe toda una comunidad de empresas de distintos rubros que usan desechos para crear objetos que se destaquen por su origen sostenible.

“Una nueva forma de protestar basada en la colaboración, la compasión, la admiración, la tolerancia y el amor.”

De esta manera, el craftivismo surge como una nueva respuesta ante agotadas fórmulas de violencia y sienta las bases de una nueva forma de protestar basada en la colaboración, la compasión, la admiración, la tolerancia y el amor. Y si a esto le sumamos el debate que provoca en redes sociales, que sus exponentes craftivistas tienen cada día mayor exposición y que están generando conciencia porque saben que se puede y se debe alzar la voz para poner sobre el mantel temas que a veces pueden ser incómodos, pero que son sumamente contingentes, y la mejor manera de expresarse es a través del oficio manual, podemos decir: ¡ojalá fuéramos todos craftivistas!