Por Pascale Verhasselt

Kel Calderón no para. Desde su participación en un programa de moda, una colaboración con una gran marca de retail, pasando por su pasantía en la fiscalía, hasta llegar a los fashion weeks. Con todo esto pareciera que tuviera el poder de desdoblarse, pero Kel nos contó que es pura y simple organización.

Acabas de llegar del New York Fashion Week y del Paris Fashion Week, antes de esta experiencia, ¿cómo era tu acercamiento con la moda?

Hasta hace un tiempo no tenía idea de moda, me compraba la ropa y posteaba looks solo porque megustaban, conocía las marcas masivas que conoce todo el mundo, pero de a poco me fui metiendo másen esto, a conocer algunos diseñadores nacionales y a interesarme más por este mundo.

¿Cómo fue tu reciente experiencia en los Fashion Weeks?

Lo que más me gusta de los Fashion Weeks es ir a los backstages, porque tienes la oportunidad de veren detalle todo el desfile, es decir, el maquillaje, los peinados y la inspiración detrás de la colección. Entonces, después, cuando ves a las modelos en la pasarela y teniendo esa información, todo te hacemás sentido. Es más entretenido y es lo que te convierte en fan del diseñador. Entendí que la modatiene su lado más intelectual, que es estudiable, y ese es un idioma que yo conozco muy bien. Yo soy muy matea para mis cosas y cuando son un poco más etéreas me cuesta. Por eso poder aprender me atrae mucho.

Entonces a ti te gusta entender y aprender, ¿por ahí va tu apreciación de la moda?

Desde que empecé a interesarme más en esta industria, hace alrededor de un año y medio, siento quecada día aprendo algo nuevo, que me voy familiarizando más con los procesos y los diseñadores yreconociendo cada vez más fenómenos. Por ejemplo, ciertos estilos que vi en el primer Fashion Week alque fui a principio de año, que solo estaban en colecciones de diseñadores importantes y a precios muy altos, ahora estaban en todas partes.Es interesante ver como la moda empieza a estar disponible para todo el mundo, a adecuarse a lacotidianidad y a la gente y eso para mí es muy atrayente, ese aspecto que tiene la moda de adaptarse.

¿Y cuáles son tus apreciaciones de ambos Fashion Weeks?

En los dos vi desfiles y propuestas que me encantaron. A mí, me gusta mucho másel de Nueva York, que es más urbano. Se puede proponer mucho más y hay máslibertades, porque la ciudad te lo permite y tiene esa onda grunge que me encanta.En cambio, París va mucho más por el romanticismo.

En Nueva York tuviste a un equipo de estilistas contigo, pero en París estuviste sola. ¿Cómo fue esa diferencia?

Creo que la clave de este negocio, de esta industria, es ser adaptable y resiliente. Tener en Nueva York a mi fotógrafo, a mi maquillador y a mi estilista era muy agradable y cómodo porque sabía que estaba en buenas manos. Obviamente, eso no es siempre posible y, por ende, hay que adecuarse. En París tenía los looks que armamos junto a mi estilista y yo he aprendido mucho y sé maquillarme, pero claramente no soy profesional y conozco mis capacidades, pero con eso me las arreglé. Por eso las fotos que hicimos en Nueva York son con más zoom a la cara ya los detalles del maquillaje, para aprovechar que estaba hecho profesionalmente, y en París mi trabajo se vio más orgánico en comparación. Pero creo que la gracia de Instagram es que hayan ambos tipos de estilos. Creo que la gente agradecemucho cuando hay una foto pulcra, bien cuidada, con buena luz y buenos detalles de las prendas, pero si solo se sube ese contenido se vuelve muy monótono. Por eso, los seguidores también agradecen la foto tomada por la amiga con el celular enla calle. El contraste suma y, aunque yo iba aterrada a París, siento que esas cosas funcionaron.

¿Cómo es tu relación con tus seguidores en redes sociales?

Cuando a mí me escriben insultos, con rabia o mala onda, los bloqueo porque son personas que no me interesa que estén en mi Instagram. Ahora, si es una opinión o crítica constructiva los dejo porque están en todo su derecho. Siento que la gente que me sigue me entiende y que en verdad mis fans conocen mi historia. Tengo armado una especie de reality con mis stories, entonces mi seguidor sabe por qué ando con ojeras, por ejemplo. Es como si compartiéramos un secreto. Creo que esa es la gracia, conocen a mi equipo, a mis amigos, y eso forma una comunidad más entretenida.
Por eso, Instagram es mi red social favorita. Antes me encantaba Twitter por mi relación con el derecho, pero es más hostil con todo lo del trolleo. Mi seguidor de Instagram o de Youtube es el que se entretiene con lo que hago y no me exige siempre tocar temas serios, entiende cuando uno está jugando.

Desde que asumiste un rol más activo en la moda, ¿cómo ha cambiado tu visiónde ésta?

Me ha cambiado el gusto. Ahora me gusta más jugar, porque no se puede sersiempre la misma. Otra cosa que aprendí fue en relación a lo cerrado que puede llegar a ser el circuito de la moda en Chile.
Yo tengo claro que al principio habían personas que no querían trabajar conmigo, con la Kel Calderón de la tele. Debe haber existido ese prejuicio y ha sido muy bueno ir conociendo de a poquito a gente de la que soy fan y con la que soñaba trabajar. Ahora son mis amigos y me siento afortunada de integrar equipos tan talentosos, porque al crear estos lazos también me empecé a sentir más cómoda.
Ha sido un crecimiento súper paulatino, pero rico en aprendizaje, y me fui enamorando de la moda en el camino.

¿Cómo ves el paralelismo entre presenciar los Fashion Weeks a llegar aprotagonizar una campaña de retail?

Considero que comprar de diseñador es una gran inversión. Todos tenemos el derecho a vestirnos bien y como nos gusta, es tema de buscar, porque existe el retail con tiendas súper democráticas que permiten que cualquier persona pueda acceder a tendencias, a lo que está de moda y pagando precios razonables.

Hablando de la democratización de la moda, ¿cuál ha sido tu tendencia favoritade este último tiempo?

Estoy obsesionada con las botas de colores y con los zapatos, en realidad. Pero creo que con las tendencias hay que tener cuidado. Hay que saber adaptar las cosas que te gustan y eso es una inteligencia que tiene la moda detrás.
No significa que ciertas personas se puedan poner algunas cosas y otras no, pero hay que vestirse con conocimiento.

¿Qué tendencia no volverías a usar?

Debo confesar que alguna vez usé chalabota. Esas con las que se veían los dedos y el talón. Cuando empiezan a salir nuevas tendencias, en general no me gustan, pero a la larga les doy una oportunidad y siempre termino fanática. Me pasó con el terciopelo.
Y también esa es la gracia, que te puedes sorprender. El revival también me gusta, por ejemplo con la moda de los 90’s, que antes era impensado.
Eso es loque me fascina y entretiene, como todo va mutando.

¿Cómo conjugas tus dos mundos, la moda y las leyes?

Siempre he sido muy perna para mis estudios. Empecé a trabajar de muy chica y nunca dejé de hacer las dos cosas, y esto hizo que se volviera muy natural administrar mis tiempos. Creo que no podría hacer una sin la otra. Derecho me gusta realmente y no lo hago para complacer a nadie. Me gusta mi lado de abogada y me gusta trabajar en moda y redes sociales, esa mezcla es lo que me hace feliz.
Esas dos cosas me hacen sentir completa, cuando estoy mucho en un lado y no retomo el otro me siento incómoda.

¿Qué es lo próximo?

Terminé mi práctica y la temporada del programa y ahora quedé con mucho tiempo en mis manos y eso me provoca un poco de ansiedad. Pero tengo hartas cosas preparadas, como un viaje a Irlanda por un mes a trabajar, donde nunca he ido y se viene la colección de ropa con Vesta Lugg. También voy a lanzar una campaña con una marca con la que me hace mucho sentido trabajar, porque comulga con los mismos ideales que yo. Espero poder terminar mi tesis y entregarla en diciembre para jurar en marzo. Me cambié hace poco a vivir sola y ahora voy a tener tiempo para convertir mi casa en un hogar, ordenar y decorar.
Viene un periodo para rearmarme en el 2018, y quizás ¡qué más!

Fotografía: Mairo Arde / Matanga Estudio
Styling: Esteban Pomar
Maquillaje y Pelo: Raúl Flores